Se despide Hu Jintao de la Presidencia de China

posted 8 Nov 2012, 14:38 by Meriposa World   [ updated 8 Nov 2012, 14:39 ]

Beijing, China 

Hu Jintao, el hombre que ha liderado China en la última década, ofreció el que seguramente sea su último discurso público como Secretario General del Partido Comunista (PCCh) con un monólogo de casi dos horas en el que subrayó la necesidad de frenar la corrupción en los mandos dirigentes.

"Una solución indebida (al problema de la corrupción) dañaría fatalmente al Partido e incluso podría arruinarlo, así como también al Estado (...) Se castigará sin clemencia a cualquier persona involucrada, sea cual sea su poder o cargo, siempre que viole la disciplina del Partido y las leyes del Estado", dijo hoy el Mandatario al inaugurar el 18 Congreso Nacional del PCCh.

Como llevan haciendo décadas todos los líderes del PCCh en sus discursos públicos, Hu identificó la corrupción como uno de los grandes problemas del país en el preámbulo y le dedicó después varios minutos al enumerar las prioridades que deberán atender sus sucesores.

Las palabras resonaron con más fuerza de lo habitual en el gigantesco Salón del Pueblo, donde todos los delegados tenían bien presente la caída en desgracia de Bo Xilai, miembro del poderosísimo Politburó hasta que se vio envuelto en una novelesca trama de corrupción, envenenamiento y sexo.

Con todo, el PCCh lleva desde su fundación, hace 90 años, utilizando la lucha contra la corrupción para purgar sus filas. Ya en 1927, dos décadas antes de llegar al poder, Mao Zedong anunciaba que mandaría a la tumba a los burócratas corruptos, una excusa que utilizó a lo largo de toda su trayectoria para ejecutar uno a uno a sus enemigos.

En épocas más recientes, altos cargos como el ex Primer Ministro Zhu Rongji, hicieron también bandera de ello.

No obstante, los esfuerzos no han evitado que la corrupción y las desigualdades se hayan disparado en China, como admitió el propio Hu este jueves echando mano de su habitual tono autocrítico.

La corrupción es uno de los asuntos que más malestar genera entre la ciudadanía china. Una reciente encuesta del Pew Research Center reflejaba que sólo se podía equiparar a la indignación que causa la creciente brecha entre pobres y ricos. Así, cerca de un 50 por ciento de los encuestados consideraba que la situación era muy grave en ambos capítulos.

Las desigualdades aumentaron en un 70 por ciento entre 1985 y 2007, periodo en el que un puñado de chinos consiguieron entrar en el club de los hombres más ricos del mundo.

Más del 90 por ciento de ellos pertenecen a familias bien posicionadas en el Partido. Y aunque Beijing se niega desde hace 11 años a hacer público su "índice Gini" (el indicador sobre las diferencias económicas más utilizado), todos los estudios independientes indican que ya ha superado de largo a Estados Unidos y se acerca a los campeones mundiales en desigualdad, tales como Brasil o Colombia.

Dentro y fuera de China, muchos analistas creen que éste es el principal reto que afronta el PCCh en el cónclave.

Las protestas relacionadas con casos de corrupción aumentan vertiginosamente y, según datos ofrecidos por las propias autoridades, estalla una nueva manifestación cada cinco minutos, muchas de ellas relacionadas con la expropiación de tierras para proyectos de infraestructuras o inmobiliarios en los que se forran los burócratas de turno.

La percepción de podredumbre ha calado tanto en la población, que los jóvenes hablan de "irse de corrupción" cuando preparan una fiesta con comida y alcohol en abundancia.

"Si el sistema político se hubiera reformado al mismo tiempo que el sistema económico, la corrupción no sería tan seria. Pero ahora mismo China es un coche en el que las ruedas de la economía giran muy deprisa, mientras que las ruedas de política están paradas. No llegará muy lejos así", señaló a REFORMA Zhang Lifan, un investigador apartado de la Academia China de Ciencias Sociales por adoptar posiciones críticas.

Con la misma aprensión se observan el efecto de las desigualdades, que están minando la credibilidad de un sistema que todavía repite las consignas igualitarias del comunismo en las escuelas.

"La desigualdad es un volcán para China. Hay un montón de incidentes ocurriendo todos los días pero no se ha producido una erupción. Los chinos no hablan mucho de política, pero saben cómo se hacen los negocios aquí y son conscientes de que esas fortunas están relacionadas con la corrupción", explicó Zhang.

"Eso es lo que más indigna, así que ambos problemas están relacionados".

Por Ángel Villarino, Periódico Reforma, 8 de Noviembre del 2012

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