Opinión de Política en el Mundo

  • Obama, Romney y México La comentocracia nacional tiene una natural inclinación hacia los candidatos demócratas y más en esta ocasión. Nunca he entendido la propensión mexicana a preferir a los candidatos demócratas sobre los ...
    Posted 28 Oct 2012, 07:11 by Meriposa World
  • ¿Cómo funciona el sistema electoral de Estados Unidos? En Estados Unidos, el sistema electoral tiene un diseño bastante complicado para la elección del Presidente, la cual no depende del voto popular de manera directa sino de modo indirecto ...
    Posted 21 Oct 2012, 09:19 by Meriposa World
  • Diferencias entre Obama y Romney para los inmigrantes y latinos Para los inmigrantes, Barack Obama y Mitt Romney no son iguales. Hay muchas diferencias en sus políticas migratorias. Y la vida de los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos ...
    Posted 21 Oct 2012, 08:26 by Meriposa World
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Obama, Romney y México

posted 28 Oct 2012, 07:09 by Meriposa World   [ updated 28 Oct 2012, 07:11 ]

La comentocracia nacional tiene una natural inclinación hacia los candidatos demócratas y más en esta ocasión. 

Nunca he entendido la propensión mexicana a preferir a los candidatos demócratas sobre los republicanos, sobre todo porque, más allá de la retórica, no hay evidencia alguna de que unos sean mejores para nuestros intereses. El presidente Obama irradia un enorme atractivo, casi un magnetismo, y tiene una personalidad que inspira tanto por su historia como por ser el primer presidente negro de su país. Romney, por otra parte, ha sido presentado en los medios, de allá y de acá, como un extremista radical de derecha. Las últimas semanas han demostrado que ninguna de las dos percepciones es muy cierta. Más allá preferencias ideológicas o de personalidad, mi preocupación y perspectiva es más sobre el potencial impacto de cada una de las dos opciones sobre la economía mexicana.

En lo que toca a temas políticos y legislativos (como los asuntos migratorios, de narcóticos y de armas), la influencia de un presidente americano es relativamente menor.

Tanto Bush W. como Obama prometieron una reforma migratoria, pero ninguno logró su aprobación en el congreso. En contraste, el impacto de la economía estadounidense sobre la nuestra puede ser dramático y eso no depende de benevolencia alguna hacia México sino de la conjunción de acciones institucionales y presidenciales orientadas a su propio desarrollo y bienestar.

Como en tantas otras cosas, quizá nadie explica mejor la forma en que funciona la política estadounidense que Alexis de Tocqueville, el estudioso francés que visitó EUA en el siglo XIX y escribió observaciones de enorme clarividencia: "Tiempo antes de que llegue el momento, la elección se convierte en el único tema de preocupación... La nación entera entra en un estado de fiebre, es asunto cotidiano en los medios y de conversaciones, el tema de todo pensamiento... Tan pronto se decide el ganador, el ardor se disipa, todo retorna a la calma, y el río, antes desbordado, regresa a su lecho". La elección concluirá el próximo 6 de noviembre y lo que sigue será lo relevante: cómo nos va en la feria de la política económica del próximo gobierno.

La dinámica electoral cambió radicalmente en las últimas semanas por dos razones. Primero, la más importante, porque Obama perdió el aura que lo protegía. Por cuatro años -de hecho, por toda su (relativamente) corta carrera política-, Obama vivió de su capacidad para irradiar ese carisma que le caracteriza y que le evitó tener que defender o abogar por acciones y decisiones específicas. Quizá nada lo muestre mejor que su forma de conducir el paquete de estímulo al inicio de su gobierno: en lugar de avanzar sus prioridades o las que su equipo considerara más propensas a generar un impacto mayor en menos tiempo (el objetivo de cualquier estímulo), Obama dejó que fueran los integrantes de su partido en el congreso quienes determinaran la agenda, circunstancia que se tradujo en una enorme dispersión de proyectos, muchos de ellos sin impacto significativo. Pero nada de eso parecía afectar a Obama hasta que fue incapaz de defenderse en el primer debate. Aunque se recuperó parcialmente en los siguientes, el aura había desaparecido.

La segunda razón por la que la dinámica presidencial ha cambiado es, simple y llanamente, que Romney abandonó la farsa de radical que construyó para ganar la contienda interna de su partido y ahora se ha presentado como el hombre de negocios pragmático, flexible y adaptable que es. Yo no se qué tan bueno podría ser un hombre de negocios en un puesto tan trascendente de decisión política, pero lo que me parece evidente es que su experiencia es, al menos a nivel conceptual, absolutamente relevante para el momento actual. Suponiendo que Romney no repitiera los excesos de gasto de sus predecesores republicanos, su pragmatismo podría permitirle los acuerdos bipartidistas que le urgen a su sociedad.

Lo que la economía estadounidense requiere es el tipo de reestructuración que la mexicana llevó a cabo, sobre todo en materia de gasto público, en los ochenta y noventa. 

La tendencia ascendente de los pasivos sociales es de tal magnitud que, de no resolverse pronto, ese país entrará en una depresión permanente, tipo Japón, arrastrándonos con ello. Romney no parece un genio, pero su experiencia profesional consistió en realizar reestructuraciones de empresas, transformando entidades quebradas en proyectos rentables y exitosos. En contraste con Obama -que poco a poco ha ido minando eso que hizo tan exitosa a la economía de su país-, Romney ofrece al menos la posibilidad de enfocarse en lo que es trascendente y susceptible de darle un impulso al crecimiento de nuestra economía.

La experiencia de Obama tanto en la presidencia como antes es totalmente superficial y ajena a estos asuntos. Si uno lee sus libros, su agenda es social y política más que económica. Pero la mejor evidencia de que representa la opción menos atractiva para nosotros es el desempeño económico en los últimos años. Es evidente que recibió una situación caótica, pero su actuar no la ha mejorado. Ha logrado estabilizar a la economía pero no ha convencido a su propia sociedad, comenzando por sus empresarios, de sus políticas y prioridades. El desempleo se mantiene a niveles estratosféricos, el déficit sigue en ascenso y no existe programa alguno diseñado para enfrentar ese tema o el de la deuda, así sea en un periodo de décadas.

La defensa que esgrime Obama de su desempeño es que las cosas hubieran estado peor de no haber actuado como lo hizo. Aunque no es un mal argumento electoral, es imposible de probar en términos lógicos. Lo que sí es evidente a partir de la experiencia mexicana de crisis financieras es que los desequilibrios tarde o temprano (temprano en nuestro caso) acaban desquiciando a la economía. Eso no le ha pasado a EUA por su tamaño, pero también por una situación mundial en que no hay alternativas: Europa y Japón están peor. Sin embargo, de no atenderse, cuando los desequilibrios los alcancen, el costo será dramático.

Por esto último es tan importante cuándo y cómo comiencen ellos a enfrentar sus problemas estructurales. Si algo ha probado Obama es que no tiene una propuesta viable. Romney no ha sido convincente al respecto, pero sin duda entiende perfectamente que la realidad actual es insostenible y eso, en estas circunstancias, es mucho mejor para nosotros que proseguir hacia el precipicio. Lo que no tiene vuelta de hoja es que nuestro futuro depende de cómo y cuándo comiencen ellos a actuar, así que la elección es tan transcendente para ellos como lo es para nosotros.

Por Luis Rubio, Periódico Reforma, 28 de Octubre del 2012

¿Cómo funciona el sistema electoral de Estados Unidos?

posted 21 Oct 2012, 08:58 by Meriposa World   [ updated 21 Oct 2012, 09:19 ]

En Estados Unidos, el sistema electoral tiene un diseño bastante complicado para la elección del Presidente, la cual no depende del voto popular de manera directa sino de modo indirecto a través de lo que se conoce como el Colegio Electoral. Dicho sistema es criticado por quienes consideran que, por ese simple hecho, no es democrático. 

Lo cierto es que fue creado intencionalmente complicado por los padres fundadores con tres objetivos: 

1) requerir que el Presidente sea electo por una combinación de la representación popular y de los estados de la Federación; 

2) disminuir la posibilidad de ser gobernados por una figura tiránica sin respaldo en la mayor parte del territorio, como sucedía cuando eran colonias inglesas, y 

3) legitimar al gobernante electo al asegurar que su triunfo debe ser el resultado de por lo menos el 50 por ciento más uno de los votos del colegio.

El Colegio Electoral está compuesto por 538 electores repartidos en los 50 estados. Cada estado tiene un número de votos igual al número de representantes legislativos que tiene asignado (lo que responde a la representación popular conforme al porcentaje de la población total) y el número de senadores (lo que responde a la representación estatal y que en todos los casos son dos) –el Distrito de Columbia tiene tres votos electorales aun cuando no está representado en el Congreso Federal–. De esta manera, los ciudadanos emiten un voto indirecto por aquella persona que ha de ser el titular del Ejecutivo, misma que para llegar ahí deberá obtener al menos 270 votos electorales. Un elemento complica más el panorama, y es que en 48 de los 50 estados existe un sistema de "el ganador se lleva todo" (Maine y Nebraska son las excepciones). Esto significa que aquel candidato que logre obtener allí las preferencias del 50 por ciento más uno del electorado recibe todos los votos electorales.

Hay estados que tienen poblaciones y preferencias muy establecidas y, por lo tanto, son considerados como estados seguros para una y otra campaña. Por ejemplo, California, que es el estado con más votos electorales, está previsto para Obama, en tanto que Texas, que es el segundo en esta categoría, está perfilado para Romney. Aun cuando éstas son estimaciones, hay una alta probabilidad de que se cumplan el próximo 6 de noviembre. Hasta el pasado jueves, se consideraba que Obama y Romney tenían alrededor de 200 votos electorales asegurados cada uno. Esto deja alrededor de 130 votos electorales que están en juego en estados en donde las preferencias no muestran una mayoría clara, contundente y estable para ninguno de los dos. Los 10 estados "campos de batalla" o "bisagra" son, por lo tanto, el objetivo en los días que quedan de campaña.

Campos de batalla

En general, los estados considerados campos de batalla se distinguen por ciertas características. Por ejemplo, en competencias pasadas han mostrado preferencias previas al día de la elección que no dan más de cinco puntos de diferencia entre los candidatos. Esto es el resultado de la composición demográfica que tienen. En general, son estados con poblaciones que se dividen ideológicamente de acuerdo a su lugar de residencia (urbano, semi urbano y rural); a su raza (blancos anglosajones, población afroamericana, hispanos); a su religión y el grado en que la practican, y a su nivel socioeconómico. Otra característica que distingue a estos estados es que en por lo menos tres de las últimas cinco elecciones han votado por el candidato ganador, lo que quiere decir que no votan consistentemente por un partido (de ahí el nombre de swing states    o estados bisagra). En estos estados se pueden encontrar al mayor número de votantes indecisos que, el día de las elecciones, deciden por el candidato que más los convence o simplemente no salen a votar.

Los críticos más duros de este sistema electoral señalan lo sesgado que la campaña se torna mientras se acerca el día de la elección. Es común que los candidatos, sus esposas y figuras prominentes de los partidos visiten estos estados recurrentemente, mientras que rara vez ponen un pie en los estados seguros (y aun menos en los estados que, además, tienen pocos votos electorales).

Las cantidades enormes de dinero que las campañas gastan en anuncios televisados y radiofónicos en esos estados también son de llamar la atención, dada la necesidad de poder mostrar mayor presencia que el oponente. Los mismos aparatos partidistas también trabajan al máximo de capacidad en los "campos de batalla". Es común que los habitantes de estos estados tengan a los militantes de los partidos, tanto demócrata como republicano, en su puerta y que éstos los inviten a conocer las propuestas de campaña, a registrarse, a votar por sus candidatos, e incluso a hacer donaciones para la campaña. Las estrategias de campaña, además, tienen que ser adaptadas a las localidades: su electorado sabe que tiene la atención de los candidatos y, por lo tanto, van a exigirles compromisos específicos. Es importante notar, en respuesta a las críticas sobre la desigualdad en el impacto del voto minoritario en diferentes estados, que una manera en que este segmento ha logrado impactar es mediante la aportación de recursos para las campañas de los candidatos. Así, California y Texas están entre los cinco estados que más han donado tanto a republicanos como a demócratas.

Para este año se puede identificar como campos de batalla a Florida, Iowa, Michigan, Nevada, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin; además de New Hampshire, Virginia y Colorado, consideradas en empate. En este punto de la competencia y dado lo cerrada de la misma son tan importantes los 29 votos de Florida como los 4 de New Hampshire. Sin embargo, vale la pena hacer un acercamiento a las particularidades de algunos de los 10 para entender los posibles escenarios a esperarse el 6 de noviembre.

Diez días antes de la elección Obama muestra una mínima ventaja en 6 de los 10 estados (Iowa, Michigan, Nevada, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin), en tanto que Romney solamente encabeza en uno, pero muy significativo: Florida. Asimismo, hay tres estados (Colorado, New Hampshire y Virginia) en donde un acumulado de las encuestas muestra menos de un punto de diferencia o, en otras palabras, en donde los candidatos están prácticamente empatados. Otro punto que vale la pena mencionar es el hecho de que en tres estados (Colorado, Florida y Nevada) el porcentaje del electorado hispano es mayor al 12 por ciento, lo que puede ayudar –aun en Florida– a la reelección de Obama. Por último vale la pena voltear a ver a Ohio ya que este estado ha elegido al candidato ganador en las últimas 12 elecciones y existe el mito de que para ganar la Presidencia, hay que ganar ahí. Aunque todavía subsiste la posibilidad matemática de que un candidato llegue a la Casa Blanca sin ganar Ohio.

Colorado

Este estado parecía ser una garantía para el presidente Obama quien había encabezado las encuestas hasta antes del primer debate presidencial. El hecho de que los demócratas llevaran a cabo su convención nacional en el 2008 los ayudó mucho a afianzar su presencia en este estado que había preferido a los republicanos durante más de 30 años. Ahí hay división ideológica entre ciudades más liberales como Denver o Pueblo y lugares más conservadores como los pueblos de resorts de las Montañas Rocallosas. Los hispanos en Colorado acumulan el 12.4 por ciento del electorado y en las elecciones del 2004 el 60 por ciento de estos votó por Obama.

New Hampshire

Este estado ha votado por el Partido Demócrata en la mayoría de las últimas elecciones, aunque votó por George W. Bush en el 2000. Es un estado bastante liberal y Romney puede tener ventaja ahí dado que es dueño de una propiedad de descanso dentro de su territorio.

Virginia

La victoria de Obama en Virginia en el 2008 fue considerada y muy apreciada dado que el estado había sido un bastión republicano por más de 50 años. Sin embargo, las elecciones locales y la elección de medio término del año 2010 mostraron que la victoria del 2008 pudo haber sido cosa de una ocasión. Obama trabajó su victoria duro en el estado (por ejemplo, su cierre de campaña fue en la ciudad de Manassas), pero los cambios demográficos también lo ayudaron. Este año el estado es un reto para ambos candidatos: Obama no es bien visto entre la población conservadora y adinerada del estado (es uno de los estados con más alto poder adquisitivo); Romney es sumamente impopular entre los trabajadores del gobierno federal que viven en los suburbios de Washington DC dadas sus propuestas de achicar el gobierno.

Nevada

Este es otro estado que Obama les arrebató a los republicanos en el año 2008. Sin embargo el apoyo al Partido Demócrata ha languidecido al grado que el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid (quien ha sido legislador federal desde 1982), estuvo cerca de perder la reelección en 2010. La situación económica del estado es complicada, con alto porcentaje de desempleo y de reposiciones hipotecarias. El electorado latino es casi el 15 por ciento del total estatal y esto puede ser la razón de por qué, hasta ahora, Obama no ha perdido la muy pequeña ventaja que le lleva a Romney en las encuestas.

Ohio

Obama ha logrado mantener una ventaja de dos puntos porcentuales en el estado y esto se puede deber a las mejoras en las condiciones económicas en el mismo. Sin embargo, ninguno de los candidatos dejará de esforzarse en obtener los 18 votos electorales de este electoralmente mítico estado.

Florida

Es un estado muy importante por varias razones. Primero, porque aporta la nada despreciable cantidad de 29 votos electorales. Una victoria en Florida equivale a la victoria de dos o hasta tres estados bisagra. Además, el conflicto electoral del año 2000 demostró que elecciones cerradas (como la de este 2012) pueden ponerlo en el centro de la decisión electoral del país. Obama ganó el estado en 2008, pero lo hizo con poco más de 200 mil de los 8 millones de votos registrados ese año. Además, las tendencias cambiaron en el último mes previo a las elecciones, cuando Obama perdió 10 puntos porcentuales. La población es sumamente heterogénea en sus características y, por lo tanto, en sus preferencias. Por un lado están las ciudades de retirados (con visiones conservadoras) y, por otro lado, ciudades más liberales como Tampa, Orlando o Tallahassee. En Florida la elección será sobre la economía, como en la mayor parte del país. Pero aquí serán sumamente críticos ya que este es uno de los estados más golpeados por la crisis y menos favorecidos por la recuperación. Florida es el campo de batalla con más hispanos (17.4 por ciento del electorado), pero este electorado también está dividido entre partidos. Por un lado, los cubano-americanos tienen preferencia hacia los republicanos. Otros hispanos, dedicados al sector de los servicios, se identifican más con los demócratas. Obama logró el 57 por ciento de las preferencias del grupo, pero el surgimiento de figuras locales como Marco Rubio harán más difícil que se repita la tendencia. Este 2012 bien puede probar que la elección otra vez se trata sobre Florida, si no es que incluso se vuelve el nuevo Ohio y se pueda decir que ningún candidato puede ganar la Presidencia sin ganar Florida.

La autora es especialista en política estadounidense.

Por Hazel Blackmore, Periódico Reforma, 21 de Octubre del 2012

Diferencias entre Obama y Romney para los inmigrantes y latinos

posted 21 Oct 2012, 08:15 by Meriposa World   [ updated 21 Oct 2012, 08:26 ]

Para los inmigrantes, Barack Obama y Mitt Romney no son iguales. Hay muchas diferencias en sus políticas migratorias. Y la vida de los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos depende, en gran medida, de quién sea elegido Presidente el próximo 6 de noviembre.

Como el voto de los latinos será crucial en estas elecciones, y este es un tema muy delicado, para marcar las diferencias entre ambos candidatos me estoy basando exclusivamente en lo que ellos dijeron durante los encuentros que tuvieron con Univisión el pasado mes de septiembre.

Así delineó el presidente Obama sus diferencias migratorias con Romney: "El candidato sentado aquí contigo hoy (Obama) está comprometido con una reforma migratoria comprensiva, está comprometido con el Dream Act, ha tomado decisiones administrativas para prevenir que gente joven sea deportada. Y esto contrasta con el otro candidato (Romney), quien ha dicho que vetará el Dream Act, que no está claro sobre qué tipo de reforma migratoria haría, que considera que la ley de Arizona es un modelo para la nación y que ha sugerido que la principal solución para la inmigración es la autodeportación".

Romney, por su parte, marcó sus diferencias así con el presidente Obama: "Creo que una de las razones por las que el candidato Obama obtuvo tanto apoyo de la comunidad hispana en la última elección es porque dijo que en su primer año una de sus más altas prioridades sería arreglar el sistema migratorio. Pero él ni siquiera presentó una propuesta de ley (...) La razón por la que hay una ley en Arizona es porque el gobierno federal y, específicamente, el presidente Obama no resolvió el problema migratorio cuando tomó posesión. Así que los estados están haciendo lo mejor posible uno por uno".


¿Qué proponen para los 11 millones de indocumentados?

Obama: "Lo que es importante es el hecho de que nunca he dejado de apoyar una reforma migratoria comprensiva". Además, el Presidente con la llamada "acción diferida" evitará potencialmente la deportación de 1.4 millones de estudiantes indocumentados y les dará permisos de trabajo.

Romney: "Para los que ya están aquí y están indocumentados, que fueron traídos por sus padres y que son inmigrantes ilegales en este país, mi visión es que debemos encontrar una solución permanente".

La diferencia entre las dos propuestas es que la de Obama -"reforma migratoria comprensiva"- incluye un camino a la ciudadanía para los indocumentados. En el caso de Romney, él no ha especificado en qué consiste su "solución permanente" para los indocumentados. Eso sería negociado entre ambos partidos. Pero en el segundo debate dijo que estaba en contra de darles una "amnistía".

Sobre el Dream Act -que legalizaría a cerca de 2 millones de estudiantes que fueron traídos ilegalmente de niños a Estados Unidos-, el presidente Obama lo apoya totalmente y el candidato Romney sólo para aquellos que se inscriban a las Fuerzas Armadas.

Romney ha dicho que, como presidente, vetaría el Dream Act para estudiantes. Sin embargo, en el encuentro con Univisión, Romney mostró interés por una propuesta del Dream Act del senador Marco Rubio (que aún no ha sido presentada al pleno del Senado). Romney dijo al diario The Denver Post que no cancelaría el programa de "acción diferida" para estudiantes indocumentados que ya lo obtuvieron. Pero su campaña aclaró que Romney no lo renovaría si llegara a la Presidencia, según reportó The New York Times.

Cada uno de los candidatos tiene, desde luego, sus puntos débiles. El presidente Obama rompió una promesa de campaña y ha deportado a más de un millón y medio de indocumentados desde que tomó posesión.

En cambió Mitt Romney apoya la radical idea del activista Kris Kobach de "autodeportación" -que le haría la vida imposible a los indocumentados para que voluntariamente se fueran del país- y considera una parte de la ley antiinmigrante de Arizona -la sección de la verificación de empleos- como un "modelo" para el resto del país.

Al final, es preciso decir esto. En el actual clima político de Washington, parecería que el principal objetivo de los partidos políticos es atacar y hacer daño al otro, en lugar de solucionar los problemas del país. La reforma migratoria, el Dream Act y los 11 millones de indocumentados han estado en los últimos años en el centro de una batalla política en que no ha habido ganadores. Ni los habrá.

Ni Barack Obama ni Mitt Romney solos podrán cambiar el fallido e injusto sistema migratorio de Estados Unidos. Obama necesitará el apoyo de los republicanos y Romney de los demócratas. Y eso es lo más difícil.

Obama y Romney tienen visiones muy distintas de cómo resolver el problema migratorio. Pero lo irónico es que los más afectados por el resultado de la próxima elección serán los únicos que no podrán votar: los indocumentados.

Por Jorge Ramos Ávalos, Periódico Reforma, 21 de Octubre del 2012

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