¿Cómo funciona el sistema electoral de Estados Unidos?

posted 21 Oct 2012, 08:58 by Meriposa World   [ updated 21 Oct 2012, 09:19 ]

En Estados Unidos, el sistema electoral tiene un diseño bastante complicado para la elección del Presidente, la cual no depende del voto popular de manera directa sino de modo indirecto a través de lo que se conoce como el Colegio Electoral. Dicho sistema es criticado por quienes consideran que, por ese simple hecho, no es democrático. 

Lo cierto es que fue creado intencionalmente complicado por los padres fundadores con tres objetivos: 

1) requerir que el Presidente sea electo por una combinación de la representación popular y de los estados de la Federación; 

2) disminuir la posibilidad de ser gobernados por una figura tiránica sin respaldo en la mayor parte del territorio, como sucedía cuando eran colonias inglesas, y 

3) legitimar al gobernante electo al asegurar que su triunfo debe ser el resultado de por lo menos el 50 por ciento más uno de los votos del colegio.

El Colegio Electoral está compuesto por 538 electores repartidos en los 50 estados. Cada estado tiene un número de votos igual al número de representantes legislativos que tiene asignado (lo que responde a la representación popular conforme al porcentaje de la población total) y el número de senadores (lo que responde a la representación estatal y que en todos los casos son dos) –el Distrito de Columbia tiene tres votos electorales aun cuando no está representado en el Congreso Federal–. De esta manera, los ciudadanos emiten un voto indirecto por aquella persona que ha de ser el titular del Ejecutivo, misma que para llegar ahí deberá obtener al menos 270 votos electorales. Un elemento complica más el panorama, y es que en 48 de los 50 estados existe un sistema de "el ganador se lleva todo" (Maine y Nebraska son las excepciones). Esto significa que aquel candidato que logre obtener allí las preferencias del 50 por ciento más uno del electorado recibe todos los votos electorales.

Hay estados que tienen poblaciones y preferencias muy establecidas y, por lo tanto, son considerados como estados seguros para una y otra campaña. Por ejemplo, California, que es el estado con más votos electorales, está previsto para Obama, en tanto que Texas, que es el segundo en esta categoría, está perfilado para Romney. Aun cuando éstas son estimaciones, hay una alta probabilidad de que se cumplan el próximo 6 de noviembre. Hasta el pasado jueves, se consideraba que Obama y Romney tenían alrededor de 200 votos electorales asegurados cada uno. Esto deja alrededor de 130 votos electorales que están en juego en estados en donde las preferencias no muestran una mayoría clara, contundente y estable para ninguno de los dos. Los 10 estados "campos de batalla" o "bisagra" son, por lo tanto, el objetivo en los días que quedan de campaña.

Campos de batalla

En general, los estados considerados campos de batalla se distinguen por ciertas características. Por ejemplo, en competencias pasadas han mostrado preferencias previas al día de la elección que no dan más de cinco puntos de diferencia entre los candidatos. Esto es el resultado de la composición demográfica que tienen. En general, son estados con poblaciones que se dividen ideológicamente de acuerdo a su lugar de residencia (urbano, semi urbano y rural); a su raza (blancos anglosajones, población afroamericana, hispanos); a su religión y el grado en que la practican, y a su nivel socioeconómico. Otra característica que distingue a estos estados es que en por lo menos tres de las últimas cinco elecciones han votado por el candidato ganador, lo que quiere decir que no votan consistentemente por un partido (de ahí el nombre de swing states    o estados bisagra). En estos estados se pueden encontrar al mayor número de votantes indecisos que, el día de las elecciones, deciden por el candidato que más los convence o simplemente no salen a votar.

Los críticos más duros de este sistema electoral señalan lo sesgado que la campaña se torna mientras se acerca el día de la elección. Es común que los candidatos, sus esposas y figuras prominentes de los partidos visiten estos estados recurrentemente, mientras que rara vez ponen un pie en los estados seguros (y aun menos en los estados que, además, tienen pocos votos electorales).

Las cantidades enormes de dinero que las campañas gastan en anuncios televisados y radiofónicos en esos estados también son de llamar la atención, dada la necesidad de poder mostrar mayor presencia que el oponente. Los mismos aparatos partidistas también trabajan al máximo de capacidad en los "campos de batalla". Es común que los habitantes de estos estados tengan a los militantes de los partidos, tanto demócrata como republicano, en su puerta y que éstos los inviten a conocer las propuestas de campaña, a registrarse, a votar por sus candidatos, e incluso a hacer donaciones para la campaña. Las estrategias de campaña, además, tienen que ser adaptadas a las localidades: su electorado sabe que tiene la atención de los candidatos y, por lo tanto, van a exigirles compromisos específicos. Es importante notar, en respuesta a las críticas sobre la desigualdad en el impacto del voto minoritario en diferentes estados, que una manera en que este segmento ha logrado impactar es mediante la aportación de recursos para las campañas de los candidatos. Así, California y Texas están entre los cinco estados que más han donado tanto a republicanos como a demócratas.

Para este año se puede identificar como campos de batalla a Florida, Iowa, Michigan, Nevada, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin; además de New Hampshire, Virginia y Colorado, consideradas en empate. En este punto de la competencia y dado lo cerrada de la misma son tan importantes los 29 votos de Florida como los 4 de New Hampshire. Sin embargo, vale la pena hacer un acercamiento a las particularidades de algunos de los 10 para entender los posibles escenarios a esperarse el 6 de noviembre.

Diez días antes de la elección Obama muestra una mínima ventaja en 6 de los 10 estados (Iowa, Michigan, Nevada, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin), en tanto que Romney solamente encabeza en uno, pero muy significativo: Florida. Asimismo, hay tres estados (Colorado, New Hampshire y Virginia) en donde un acumulado de las encuestas muestra menos de un punto de diferencia o, en otras palabras, en donde los candidatos están prácticamente empatados. Otro punto que vale la pena mencionar es el hecho de que en tres estados (Colorado, Florida y Nevada) el porcentaje del electorado hispano es mayor al 12 por ciento, lo que puede ayudar –aun en Florida– a la reelección de Obama. Por último vale la pena voltear a ver a Ohio ya que este estado ha elegido al candidato ganador en las últimas 12 elecciones y existe el mito de que para ganar la Presidencia, hay que ganar ahí. Aunque todavía subsiste la posibilidad matemática de que un candidato llegue a la Casa Blanca sin ganar Ohio.

Colorado

Este estado parecía ser una garantía para el presidente Obama quien había encabezado las encuestas hasta antes del primer debate presidencial. El hecho de que los demócratas llevaran a cabo su convención nacional en el 2008 los ayudó mucho a afianzar su presencia en este estado que había preferido a los republicanos durante más de 30 años. Ahí hay división ideológica entre ciudades más liberales como Denver o Pueblo y lugares más conservadores como los pueblos de resorts de las Montañas Rocallosas. Los hispanos en Colorado acumulan el 12.4 por ciento del electorado y en las elecciones del 2004 el 60 por ciento de estos votó por Obama.

New Hampshire

Este estado ha votado por el Partido Demócrata en la mayoría de las últimas elecciones, aunque votó por George W. Bush en el 2000. Es un estado bastante liberal y Romney puede tener ventaja ahí dado que es dueño de una propiedad de descanso dentro de su territorio.

Virginia

La victoria de Obama en Virginia en el 2008 fue considerada y muy apreciada dado que el estado había sido un bastión republicano por más de 50 años. Sin embargo, las elecciones locales y la elección de medio término del año 2010 mostraron que la victoria del 2008 pudo haber sido cosa de una ocasión. Obama trabajó su victoria duro en el estado (por ejemplo, su cierre de campaña fue en la ciudad de Manassas), pero los cambios demográficos también lo ayudaron. Este año el estado es un reto para ambos candidatos: Obama no es bien visto entre la población conservadora y adinerada del estado (es uno de los estados con más alto poder adquisitivo); Romney es sumamente impopular entre los trabajadores del gobierno federal que viven en los suburbios de Washington DC dadas sus propuestas de achicar el gobierno.

Nevada

Este es otro estado que Obama les arrebató a los republicanos en el año 2008. Sin embargo el apoyo al Partido Demócrata ha languidecido al grado que el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid (quien ha sido legislador federal desde 1982), estuvo cerca de perder la reelección en 2010. La situación económica del estado es complicada, con alto porcentaje de desempleo y de reposiciones hipotecarias. El electorado latino es casi el 15 por ciento del total estatal y esto puede ser la razón de por qué, hasta ahora, Obama no ha perdido la muy pequeña ventaja que le lleva a Romney en las encuestas.

Ohio

Obama ha logrado mantener una ventaja de dos puntos porcentuales en el estado y esto se puede deber a las mejoras en las condiciones económicas en el mismo. Sin embargo, ninguno de los candidatos dejará de esforzarse en obtener los 18 votos electorales de este electoralmente mítico estado.

Florida

Es un estado muy importante por varias razones. Primero, porque aporta la nada despreciable cantidad de 29 votos electorales. Una victoria en Florida equivale a la victoria de dos o hasta tres estados bisagra. Además, el conflicto electoral del año 2000 demostró que elecciones cerradas (como la de este 2012) pueden ponerlo en el centro de la decisión electoral del país. Obama ganó el estado en 2008, pero lo hizo con poco más de 200 mil de los 8 millones de votos registrados ese año. Además, las tendencias cambiaron en el último mes previo a las elecciones, cuando Obama perdió 10 puntos porcentuales. La población es sumamente heterogénea en sus características y, por lo tanto, en sus preferencias. Por un lado están las ciudades de retirados (con visiones conservadoras) y, por otro lado, ciudades más liberales como Tampa, Orlando o Tallahassee. En Florida la elección será sobre la economía, como en la mayor parte del país. Pero aquí serán sumamente críticos ya que este es uno de los estados más golpeados por la crisis y menos favorecidos por la recuperación. Florida es el campo de batalla con más hispanos (17.4 por ciento del electorado), pero este electorado también está dividido entre partidos. Por un lado, los cubano-americanos tienen preferencia hacia los republicanos. Otros hispanos, dedicados al sector de los servicios, se identifican más con los demócratas. Obama logró el 57 por ciento de las preferencias del grupo, pero el surgimiento de figuras locales como Marco Rubio harán más difícil que se repita la tendencia. Este 2012 bien puede probar que la elección otra vez se trata sobre Florida, si no es que incluso se vuelve el nuevo Ohio y se pueda decir que ningún candidato puede ganar la Presidencia sin ganar Florida.

La autora es especialista en política estadounidense.

Por Hazel Blackmore, Periódico Reforma, 21 de Octubre del 2012

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