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PRI: regreso ¿y restauración?

posted 19 Aug 2012, 13:56 by Meriposa World   [ updated 19 Aug 2012, 13:57 ]

Regresan a Los Pinos, pero con menos fuerza de la que tenían cuando se fueron, y a un país distinto.

El pasado 1o. de julio, Enrique Peña Nieto duplicó la votación obtenida por Roberto Madrazo, candidato priista en el 2006; ganó más de 19 millones de votos, que representan el 38.21 por ciento de los electores. Peña quedó en primer lugar en 20 entidades. Y con él, ganaron los candidatos a gobernador de la alianza PRI-PVEM en Chiapas, Jalisco y Yucatán, y sus abanderados en 11 capitales estatales.

Sin embargo, este respaldo ciudadano es menor al recibido por Ernesto Zedillo, hasta hoy el último Presidente priista, quien recibió en 1994 el apoyo de 48.69 por ciento de los electores de entonces, aunque menos votos, 17.1 millones.

A la espera de que el Tribunal Electoral ratifique los resultados de la elección presidencial, Peña Nieto se prepara para gobernar con menos diputados y senadores priistas de los que tuvo Zedillo en la LVII Legislatura (1997-2000).

En el 2000, el PRI ya no tenía la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, que perdió en 1997, pero ocupaba 239 curules. En la próxima legislatura tendrá 208 diputados, y sólo obtendrá mayoría simple aliándose con el Partido Verde y Nueva Alianza, pues en conjunto estos partidos suman 251 legisladores.

El PRI era la fuerza mayoritaria en el Senado antes de dejar el poder, con 77 de los 128 legisladores. En la próxima legislatura ocupará 52 escaños (61 si se le suman los del PVEM), lo que lo coloca como primera minoría.

Ante este panorama, que augura la negociación para la aprobación de reformas que impliquen cambios constitucionales, Peña Nieto optó por colocar como coordinadores parlamentarios a Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones. Hace seis años, Beltrones era electo coordinador de los senadores y Gamboa, coordinador de los diputados, lo que habla de su amplia experiencia para la negociación legislativa.

El pasado 7 de agosto, los dos se registraron como candidatos únicos para ocupar las coordinaciones. Un día después, fueron elegidos.

En su primer discurso como coordinador de los senadores priistas, Gamboa adelantó cuál será la agenda legislativa del partido para el siguiente sexenio, una que, al menos en el discurso, recoge las prioridades que Peña Nieto enumeró hace casi un mes.

"Todos, sin excepción, pondremos nuestra experiencia y voluntad política para impulsar la reforma energética, la laboral, la fiscal, la de seguridad social y buscaremos de manera inmediata incluir en la agenda legislativa la creación de la Comisión Nacional Anticorrupción; el otorgamiento de mayores competencias al IFAI, y la creación de la instancia ciudadana para supervisar la contratación de publicidad de los medios públicos, entre otras de las reformas que demanda y reclama todo México", dijo.

Beltrones, por su parte, recalcó que el mandato de las urnas es claro: los mexicanos optaron por un Congreso plural sin mayorías, por lo que los diputados priistas deberán forjar acuerdos de mediano plazo.

"No podemos autoengañarnos. Simular o construir mayorías ficticias puede tener costos sumamente altos. La idea de conformar un grupo mayor parte de la definición de sus objetivos, no del cálculo de su tamaño... Con los otros grupos parlamentarios habrá diálogo, debate, respeto y reconocimiento de la verdadera correlación de fuerzas políticas", aseguró en su primer discurso como coordinador del PRI en San Lázaro.

El virtual Presidente ya realizó una primera reunión con los futuros legisladores priistas. Ese día, el 9 de agosto, el dirigente nacional del tricolor, Pedro Joaquín Coldwell, dio los primeros visos de cómo será la relación del PRI con quien él ha llamado, sin reservas, el próximo "primer priista del país". Coldwell declaró que el partido y el Presidente marcharían en el mismo rumbo, y los diputados y senadores mantendrían una "muy sana cercanía" con el Ejecutivo federal.

"La Presidencia democrática que ha proclamado Enrique Peña Nieto se va a reflejar en un renovado y moderno liderazgo partidario que implica, por parte del Presidente, respeto a los derechos políticos de los militantes priistas y amplio diálogo con los órganos resolutivos y de deliberación del partido.

"Por su parte, al partido corresponde contribuir a la eficacia del gobierno de Enrique Peña Nieto, y acompañarlo solidariamente en sus tareas de gobierno. Que no quede duda, partido y gobierno avanzaremos con el mismo rumbo, en una estrecha relación de diálogo y coordinación", dijo Coldwell.

A nivel local el tricolor tendrá, como en 2000, 21 gobernadores emanados de sus filas. Aunque el número de mandatarios estatales es el mismo que cuando dejaron la Presidencia de la República, su peso real es distinto, pues han pasado 12 años de panismo en los que se fortalecieron y no quedaron subordinados, como antaño, a las reglas implícitas de un Presidente emanado de las filas de su partido.

También el virtual Presidente tuvo ya una primera reunión con los mandatarios estatales, cuyo futuro papel nuevamente dentro de una Presidencia del PRI es una incógnita. El 8 de agosto, a puerta cerrada, el mexiquense ofreció una comida en su casa a 16 gobernadores en funciones y tres electos, y prometió que trabajaría con ellos en "estrecha colaboración".

A ese factor se suma el fenómeno de federalización del PRI durante su estancia en la oposición –advertido por el propio dirigente del tricolor–, que se refleja en el fortalecimiento de los comités directivos estatales del partido, que hoy cuentan con más autonomía y capacidad de decisión sobre los asuntos locales.

El factor Verde

Al interior del partido, además, existen discusiones sobre el costo político que representó para el tricolor la coalición parcial con el Partido Verde, que se dio en 199 de los 300 distritos electorales. El PRI estima que la confusión de los electores en los 101 distritos restantes, donde el tricolor y el verde competían por separado, le costó al partido más de un millón de votos que fueron anulados, lo que le quitó la mayoría en el Congreso de la Unión.

El PVEM, en cambio, salió ganando. Gracias a la coalición Compromiso por México, tendrá en la próxima legislatura 33 diputados en San Lázaro y 9 senadores.

A pesar del triunfo de Peña Nieto, el PRI no tendrá senadores de mayoría representando a Quintana Roo, pues el tricolor cedió las dos candidaturas al PVEM: Jorge Emilio González, el Niño Verde, y el ex gobernador Félix González Canto, que a pesar de militar en el PRI se postuló por el PVEM.

El partido "ecologista" fundado en 1986 tendrá un senador por mayoría incluso en el Estado de México, cuna de Peña Nieto, así como representantes en Chiapas, el Distrito Federal y Zacatecas.

En la Cámara de Diputados, la mejor cosecha para el Verde por mayoría es en Chiapas, con candidatos ganadores en cinco de los 12 distritos federales de la entidad. La gubernatura también la ganó el PVEM, con Manuel Velasco.

Otros diputados de mayoría procedentes de las filas del Verde que ocuparán un lugar en San Lázaro representarán a Jalisco (tres), Guanajuato (dos), Veracruz (dos) y Zacatecas (dos). Además, el partido contará por lo menos con un representante de mayoría en Baja California, Campeche, el Estado de México, Michoacán y Querétaro.

El pasado jueves, Peña Nieto se reunió con los alcaldes electos de su partido. Ahí, reiteró que en la nueva circunstancia sólo queda un camino por recorrer: gobernar para todos.

"Hoy tenemos que ver hacia adelante. Ya no es tiempo de ver en el retrovisor, sino más bien de dejar atrás lo que no se hizo. Es oportunidad para construir hacia delante, de servir a los mexicanos de manera eficaz", afirmó.

Por Jessica Zermeño, Periódico Reforma, 19 de Agosto del 2012

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