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Saca el PRI su colmillo para aprobar la reforma laboral desde un balcón de San Lázaro

posted 29 Sep 2012, 05:53 by Meriposa World   [ updated 29 Sep 2012, 05:54 ]

Palacio Legislativo de San Lázaro, Ciudad de México 

De una manera inédita, desde uno de los balcones del Palacio Legislativo de San Lázaro, se dirigió ayer la sesión en la que se aprobó la reforma laboral.

El PRI mostró el colmillo y la experiencia legislativa a fin de aprobar los cambios a la Ley Federal del Trabajo.

Se avaló la regularización del "outsourcing", los contratos temporales y restringir los salarios caídos que fueron propuestos como iniciativa preferente por el Presidente Felipe Calderón, que contaron con el aval de los priistas que serán Gobierno a partir del 1 de diciembre.

Pero los tricolores evitaron tocar a los sindicatos, cuyos dirigentes en su mayoría pertenecen a ese partido.

A las 14:50 horas, en el salón de plenos, cuando se ponía a votación una propuesta de moción suspensiva para que no se aprobaran las reformas, un grupo de diputados del PRD y el PT se subió a la tribuna para protestar con mantas y playeras en las que se leía: "Sí al empleo permanente con seguridad social".

Pero la protesta terminó en toma de la tribuna


Apenas comenzó a fundamentar el dictamen de la nueva ley laboral el priista Fidel Pacheco, secretario de la Comisión del Trabajo, cuando la fracción amarilla, encabezada por su coordinador, Silvano Aureoles, comenzó a invadir la Mesa Directiva con pancartas en rechazo a la iniciativa e imágenes de diputados como el cetemista Carlos Aceves, y la palabra "traidor".

"El Presidente Felipe Calderón nos envió un reto que atendemos con responsabilidad (...) discutimos la iniciativa en la más amplia libertad", argumentaba el priista cuando los perredistas comenzaron a cantar el himno nacional.

Al tiempo que la cabina de sonido subió el volumen al micrófono en manos de Pacheco, los legisladores de izquierda alzaron la voz.

El presidente de la Cámara de Diputados, el priista Jesús Murillo, perdió la solemnidad que lo caracteriza y se puso al tú por tú con la perredista Karen Quiroga para conservar el control de la sesión.

Murillo exigió a Quiroga, cercana a Ebrard, que se retirara, pues su pecho quedaba prácticamente en su hombro, a lo que la perredista le respondió: "¿Qué, no aguanta la tentación?". Con tono irónico, el priista replicó "¡Es un lujo, pero quiero espacio!".

Parecía una inconformidad pactada, pues horas antes la bancada del sol azteca había acordado instalarse frente al pleno y cantar el himno nacional mientras se fundamentaba la iniciativa.

Sin embargo, el acuerdo se le salió de control a Aureoles, pues sin avisarle, sus diputados --especialmente de la corriente de René Bejarano, de Marcelo Ebrard y Unidad de las Izquierdas-- optaron por tomar la tribuna e impedir que continuara la sesión para aprobar la reforma laboral.

Tras jalonearse el micrófono y levantarse la voz, el diputado del PRI cedió a la toma de tribuna por parte de 60 legisladores perredistas y uno que otro petista.

Espacio que logró recuperar una hora después.

Rodeados por los perredistas, el panista José González Morfín y los priistas Jesús Murillo y Francisco Arroyo, observaban con rostro de enojo la escena, junto al novato Fernando Bibriesca, hijo de Martha Sahagún y diputado del Panal.

Al no haber condiciones, ya sin micrófono, Murillo, a grito abierto, dijo que se declaraba un receso de una hora, y salió junto con el coordinador de su bancada, Manlio Fabio Beltrones, quien calificó al los perredistas como "incivilizados".

A las 16:01 horas, el presidente de la mesa directiva, Murillo Karam, cuatro veces diputado, la primera en 1979, reanudó la sesión, pero no desde la tribuna aún tomada, sino desde uno de los balcones que normalmente se habilitan para los fotógrafos, un lugar nunca utilizado para dirigir una sesión.

La maniobra del PRI impidió que la protesta de la izquierda cancelara la aprobación de la reforma laboral.

Abajo, priistas y panistas gritaban "¡sí se pudo, sí se pudo!". Los de izquierda respondían "¡No a la imposición!".

El sonido tomó por sorpresa a los perredistas que charlaban en la tribuna.

Vinieron entonces las risas, los aplausos y el grito uniforme entre los legisladores del PRI y el PAN de "¡Sí se pudo!", mientras que los inconformes intentaron contrarrestarlo con un "¡No a la imposición!".

Murillo continuó la sesión y abrió el micrófono a las bancadas para que, desde su curul, un legislador fijara su postura sobre la reforma electoral.

Ricardo Monreal, coordinador de Movimiento Ciudadano, que dejó sólo al PRD en la toma de protesta, incendió más los ánimos.

"Es el Bronx, es simple y sencillamente el cinismo. Lo que están haciendo no tiene madre, están condenando a los trabajadores a la miseria y a la pobreza", dijo el convergente desde su curul.

Los panistas y priistas gritaban tolerancia y respeto. Enseguida, habló Aureoles, cuyo discurso fue una mezcla de reclamos a quienes tomaron la tribuna y los priistas por no permitir el debate.

El PAN y PRI elogiaron la iniciativa. Por lo que los perredistas no dejaron de gritarles "¡Vende patrias!".

Durante el receso, algunos Gobernadores del PRD y el Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, hablaron por teléfono con sus diputados que mantenían tomada la tribuna, para pedirles suspender la inconformidad.

Para ese momento, arriba sólo quedaban 30 legisladores. Ante el nuevo escenario, el perredista Reyes Gámiz tomó el micrófono para anunciar que abandonarían la tribuna para que, "solos y en paz", terminaran por dar una puñalada a los trabajadores.

Una hora y media después el dictamen se sometió a votación. El resultado fue de 351 votos a favor de diputados del PRI, PAN y PVEM, 130 en contra del PRD, PT y Movimiento Ciudadano, así como 10 abstenciones principalmente del Panal.

Horas más tarde, en el lobby de la Cámara de Diputados instalaron un ataúd color verde con la leyenda "Muere el art 123 constitucional" y "Ni rojo ni azul, nuestro futuro es negro".

Resultan ganones líderes sindicales

Las dirigencias sindicales eran las grandes ganadoras de la reforma laboral.

No estarán obligadas a transparentar a sus agremiados el manejo que hagan de las cuotas ni el patrimonio de la organización ni tendrán que agregar a sus estatutos la elección por voto libre, directo y secreto.

La decisión fue tomada en comisiones gracias al voto decisivo del diputado del PT Adolfo Orive, ex funcionario del sexenio salinista, quien se unió con PRI-PVEM-Panal en el rechazo a incorporar la elección por voto secreto.

Por Claudia Salazar y Érika Hernández, Periódico Reforma, 29 de Septiembre del 2012

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