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'El IFE es de las instituciones más confiables de México', asevera Valdés Zurita

posted 10 Feb 2013, 13:07 by Meriposa World   [ updated 10 Feb 2013, 13:15 ]

Ciudad de México 

La expectativa en febrero del 2008, cuando Leonardo Valdés fue electo presidente del Instituto Federal Electoral, era superar la crisis de credibilidad derivada del conflicto postelectoral del 2006. Cinco años más tarde el panorama en el instituto vuelve a ser crítico.

Con la evidente división del Consejo General en dos bloques claramente delimitados, la renuncia del consejero Sergio García Ramírez y las deficiencias en el trabajo técnico de la Unidad de Fiscalización expuestas la semana pasada, el IFE es percibido por especialistas como un ente secuestrado por los partidos políticos, y no como el organismo autónomo que debería regular la contienda electoral.

Pero Valdés afirma que la palabra crisis no lo inquieta. Con la opción de ser reelegido por los diputados al finalizar su periodo –en octubre de este año–, el consejero presidente ataja la crítica afirmando que el IFE sigue siendo una de las instituciones más confiables de México.

Cumple cinco años al frente del IFE en medio de la crisis desatada por los gastos de campaña del 2012, ¿cómo está viviendo esta situación?

Estudié mi doctorado en ciencias sociales con especialidad en sociología en los años setenta, y uno de los conceptos más usados era la crisis. Todo estaba en crisis todo el tiempo, de suerte tal que hoy se diga que el IFE está en crisis por esta situación no me sorprende ni me inquieta.

El instituto ha mostrado solvencia en sus actividades. Los grandes retos que tenía hace cinco años se han enfrentado de manera correcta, estoy satisfecho con los resultados. Implementar la reforma electoral de 2007-2008 implicó un enorme esfuerzo de construcción de reglamentos, de lineamientos, una reordenación de las áreas de responsabilidad dentro de la institución y, por si eso fuera poco, que no lo es, tuvimos que organizar el proceso electoral de 2009 para probar esas nuevas formas establecidas por las modificaciones a la ley, sobre todo el tema de radio y televisión.

Después vino la organización de la elección más grande que ha vivido México, no solamente por el padrón electoral que creció significativamente. La renovación de la credencial 03 nos ayudó a actualizar el padrón, llegamos a la jornada de julio de 2012 con el padrón más actualizado en la historia de la institución. La dimensión de la elección tuvo que ver también con que la coincidencia con elecciones locales se incrementó. El instituto como siempre hizo un gran trabajo organizativo, técnico y logístico.


En su periodo, el IFE no logró recuperar la credibilidad perdida tras el conflicto postelectoral del 2006, señalan especialistas, ¿cómo argumentaría usted lo contrario?

No coincido con esta opinión y lo hago con mucho respeto porque siempre hay que analizar este tipo de datos en su contexto. El IFE no ha dejado de ser una de las tres o cuatro instituciones que mayor confianza provocan en la población. Sigue siendo el Ejército y la Iglesia quienes disputan el primer lugar. Ha perdido puntos en las encuestas como lo han perdido todas las instituciones, incluido la Iglesia y el Ejército.

¿Qué es lo que está pasando en México respecto a la relación del ciudadano con las instituciones?, algo que sucede en todas las democracias: en la medida en que el ciudadano está mejor informado, tiene más expectativas del funcionamiento de las instituciones y, mejor educado, es más exigente y no es raro que en consecuencia tenga una actitud más crítica hacia las instituciones. No sólo eso, tenemos una clase intelectual que durante mucho tiempo se dividió entre los que apoyan al régimen y los que criticábamos al régimen. En los últimos años, todos son críticos del régimen. Quizá es un producto de la democracia que nuestra clase intelectual ahora, para ponerlo en términos un poco exagerados, sea insaciable en su relación frente a las instituciones. Como que se ha convertido en un instrumento para construirse un prestigio.

¿Ninguna crítica es válida?

Por supuesto que todas son válidas. ¿Esta institución podría ser más eficiente? Sí ¿Podría ocupar menos recursos públicos para realizar sus actividades?, sí. ¿Podría impulsar programas para hacer mejor la educación cívica que requiere la población mexicana?, sí. ¿Podría implementar procedimientos de información de los resultados de las elecciones más rápido?, sí. Pero la medición de la confianza no está sólo en las encuestas, sino en la disposición de los ciudadanos a participar con esta institución en la organización de las elecciones. Y en eso, por más críticas que se haga al IFE, lo cierto es que cada vez los ciudadanos responden mejor al llamado a organizar elecciones, ser funcionarios de casilla y darnos resultados confiables, legales, legítimos.

Sueldazos, irregularidades administrativas, gastos excesivos en asesores, ¿a qué atribuye que en estos cinco años hayan salido a relucir todos estos escándalos?

Porque el IFE es transparente. Si fuera opaco, esa información no se conocería. Hay que matizar: ¿sueldazos?, pues lo que dice la ley y la Constitución. ¿Problemas administrativos?, para eso es la Contraloría, se lo he dicho al contralor: si se encuentra que algún empleado o funcionario comete un uso indebido o ilegal de los recursos públicos, tiene que ser sancionado.

El tema de asesorías es una decisión en una coyuntura en la que faltaban tres consejeros en el Consejo General porque la Cámara de Diputados se tardó 14 meses en elegir a quienes sustituyeron a los que terminaron su encargo. Fue una solicitud de los consejeros en el sentido de tener mayor apoyo en asesoría porque tenían más carga de trabajo. En la presidencia del Consejo General no hubo incremento de asesores.

¿Se justificaba su pretensión de aumentarse en 100 por ciento el sueldo o de darse este bono por sobrecarga de trabajo?

El IFE es un órgano colegiado. En algunas de estas decisiones que pueden ser polémicas fueron a solicitud expresa de los consejeros electorales que en un momento determinado consideraron que debían de recibir la remuneración que dice la Constitución. No es ningún planteamiento ilegal.

¿Considera que vivió bajo el fuego de las televisoras por haberle correspondido implementar la reforma electoral del 2007 2008?

Sí, viví bajo el fuego de las televisoras, de la radio, de la prensa escrita, de yo diría este cuarto poder que ejerce su poder justamente planteando sistemáticamente sus críticas a los funcionarios públicos, y más en una función tan transparente como la que desarrolla el IFE. Pero estoy satisfecho porque, a pesar de esta crítica sistemática de todos los medios de comunicación, el resultado del trabajo institucional fue más que aceptable.

¿No terminó doblándose frente al poder de los medios, del PRI y de Peña Nieto?

No, he tratado de hacer un trabajo con absoluta imparcialidad. Fue lo que yo ofrecí a los coordinadores de los grupos parlamentarios a finales de 2007 cuando presenté mi candidatura para ser consejero del IFE y eso es lo que he cumplido.

¿Qué dice a quienes lo acusan de favorecer al PRI con sus últimas votaciones?

No encuentro fundamento para que eso se pueda afirmar. Cuando los proyectos de resolución, después de haber hecho investigaciones tanto en procedimientos especiales sancionadores como en temas de fiscalización, plantean que hay que multar a ese partido o a cualquier otro partido, hago mi reflexión en términos de la objetividad, de la legalidad a las que estoy obligado, y emito mi voto en conciencia.

¿Cree que se mantendrá en el cargo después de octubre de este año?, ¿aspira a ello?

Es una decisión política que en su momento tendré que tomar y en su momento tendrán que tomar los grupos parlamentarios de la Cámara de Diputados y el conjunto de la Cámara. Estoy satisfecho con lo que he realizado.

La renovación del Consejo General será en octubre, supongo en el periodo ordinario de sesiones que empieza el 1o. de septiembre empezará a discutirse el tema y será el momento de tomar decisiones.

¿Qué cambiaría de lo que hizo en estos cinco años?

Hay algunas cuestiones que se podrían haber procesado mejor, están los temas de la remuneración de los consejeros, que quizá habría que haberlo manejado de otra manera, también soy autocrítico. El asunto quizá más complejo de este periodo fue el de la implementación de la reforma en términos de medios de comunicación. Quizá hubiera sido preferible iniciar con una relación más tersa con la industria de la radio y televisión; no fue así, no tuvimos tiempo de planteárnoslo siquiera, porque incluso cuando empezamos a implementar el modelo no teníamos los recursos para invertir en la infraestructura que era necesaria para llevar a cabo estas actividades.

A pesar de ello, logramos el objetivo y hoy estamos en una buena condición en términos de que la ley se está acatando. Vienen 14 elecciones locales en este año y el IFE va a administrar el tiempo del Estado en radio y televisión.

Por Carole Simonnet, Periódico Reforma, 10 de Febrero del 2013

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