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Opinión de Economía en México


Los expertos de Internet, por Roberto Adame

posted 8 Nov 2012, 15:05 by Meriposa World   [ updated 8 Nov 2012, 15:05 ]

Periódicamente se ponen de moda conceptos estratégicos, soluciones a los problemas de las empresas y herramientas gerenciales que los directivos con o sin consultores tratan de aplicar al caso de su empresa.

Esta tendencia se ha incrementado con el internet y lo que antes se llamaba 'Managing by best sellers' o administración por el libro de moda ahora se puede llamar 'blog management' mediante el cual la moda o sabor del mes se convierte en 'trending topic' de la administración. Estas modas cambian cada vez más frecuentemente y se está acelerando la tendencia de cambiar de un modelo de gestión a otro.

La zozobra por el cambio es continua: correos de amigos, página especializada, youtube, revistas, cursos en línea y los blogs generan literalmente miles de mensajes y miles de alternativas y técnicas para aplicar a cada problema y a cada oportunidad en todas las empresas.

El ejecutivo tiene que hacer una selección muy cuidadosa del conocimiento disponible para escoger qué va a aplicar o intentar aplicar para resolver su problema. Por supuesto que hay que leer, que navegar en internet y visitar el Foro, pero el proceso de escoger qué aprender y más aún qué aplicar a la empresa o al departamento debe ser cada vez más riguroso y sistemático.

Una de los principales aspectos a considerar al escoger la información, es que para cada concepto o herramienta hay un rango óptimo de aplicación. Para cada propuesta de estilo de liderazgo, de cultura o de estrategia, hay un tipo de empresa donde funciona mejor, por lo que no hay una talla única que les quede bien a todos.

Todos los autores quisieran que sus ideas y conceptos fueran de aplicación universal, como principios filosóficos o morales, o al menos como principios de contabilidad y que fueran generalmente aceptados; que su herramienta se aplique y logre grandes resultados haciendo solo pequeñas adecuaciones.

La realidad es distinta. En la aplicación importa el tamaño de la empresa, la etapa de crecimiento en la que se encuentra y muchos otros factores. No es lo mismo la idea aplicada en IBM o Walmart que en una empresa mediana o en la empresa en la etapa de arranque. También importa la industria en que se encuentra la empresa.

Cuando un director de GE se cambió a dirigir la operación de otra empresa al tratar de aplicar conceptos como Six Sigma el shock fue terrible. Esta herramienta de gran éxito en la manufactura, al utilizarla en una empresa que vive de la innovación saltaron chispas y también saltó el CEO.

En libros y revistas aparecen algunos casos repetidos frecuentemente: el caso de IBM y su recuperación bajo la dirección de Lou Gerstner, Southwest Airlines, el libro de Starbucks y el libro de Intel bajo Andrew Grove, acompañados ahora por la biografía de Steve Jobs y el caso de Apple. Estos casos se convierten en analogía que sirven para ampliar las perspectivas del directivo pero debe de cuidarse el rango de empresas donde se usan como ejemplos para apoyar los procesos de decisión.

Importa el mercado y también el canal. No se pueden aplicar los conceptos de las grandes cadenas americanas a las empresas de multinivel en México. No sin antes hacer la traducción y la adaptación a un mercado, y aún así, la distancia es enorme.

Las estrategia de Apple o del Cirque du Solei no son para todos. A veces se olvida. Cómo los conceptos son muy interesantes, lógicos y tan bien explicados que hacen creer que también a nuestros casos se aplican automáticamente.

La decepción viene con el tiempo cuando las cosas no funcionan y al probar una y después otra idea sin lograr resultados las empresas concluyen que, al revés de que todo es aplicable, ahora piensan que 'aquí nada funciona'.

Así como es una tendencia aplicar los nuevos conceptos, se convierte en una novedad cuestionar o dejar de aplicar conceptos que han sido sumamente útiles a muchas empresas y por asociación del modelo con el desempeño deteriorado de algunas compañías se puede dejar de hacer algo valiosos para la empresa.

La información seguirá aumentando mientras que las empresas necesitan nuevos enfoques y el rol del líder será cada vez mas importante en la selección de la receta correcta para aplicar y escoger la talla, eso es, la dosis que le viene a su empresa. Esa es su responsabilidad.

Por Roberto Adame, Periódico Reforma, 8 de Noviembre del 2012

Nos van a mover el tapete: el futuro de la economía mexicana

posted 9 Sep 2012, 15:56 by Meriposa World   [ updated 9 Sep 2012, 15:56 ]

El presente y futuro de la economía mexicana se sostiene en dos pilares fundamentales. Por obra y gracia de la geología somos un país productor de hidrocarburos. Por el azar de la geografía y una estratégica decisión de política comercial somos una nación exportadora de manufacturas. Gracias al petróleo se financian cerca del 30% de las actividades del gobierno. Al TLCAN le debemos buena parte del dinamismo del sector privado.

Ambas aptitudes parecen ser vocaciones contradictorias. La riqueza del oro negro produce lo que los economistas diagnostican como enfermedad holandesa: los dólares generados por la venta de petróleo aprecian el valor del peso, lo cual encarece el valor de nuestras exportaciones manufactureras. La bonanza petrolera nos amarra un brazo a la hora de subir al ring de pelea por los mercados globales de la industria. Si vemos a los principales productores de hidrocarburos del planeta, Arabia Saudita, Rusia o Noruega, ninguno destaca por su capacidad para exportar productos ensamblados. A la inversa sucede lo mismo. China, Alemania o Japón no son potencias energéticas.

Esta bipolaridad entre exportación de manufacturas y energéticos no es nuestro mayor problema. El desafío por venir consiste en que los dos pilares que sostienen la economía mexicana están cimentados sobre el trazo de una falla tectónica. Los sismólogos no pueden predecir con exactitud el día y la hora de un estremecimiento de tierra, pero sí pueden anticipar su probabilidad. Con la misma imprecisión se puede entrever que la economía mexicana enfrentará una fuerte sacudida en algún momento cercano. El sismo perfecto tiene su raíz en dos tendencias perturbadoras del orden actual: Estados Unidos podría dejar de ser un importador neto de hidrocarburos y las nuevas tecnologías de impresión en tercera dimensión cambiarán las cadenas de producción desde Tijuana hasta Frankfurt.

Estados Unidos siempre ha sido un importante productor de hidrocarburos, pero su producción doméstica nunca pudo cubrir los incrementos en la demanda. Sin embargo, los altos precios del combustible han saciado la sed de petróleo extranjero. Desde fines de 2007, Estados Unidos está reduciendo su consumo diario de barriles mientras que su producción va hacia arriba. Las modernas tecnologías para encontrar y explotar el llamado shale gas han permitido encontrar nuevos yacimientos y además una fuente alternativa de energía para generar electricidad e incluso combustible para automóviles. ¿Qué será de los precios globales del petróleo, si Estados Unidos reduce su dependencia de la importación de energéticos? ¿Qué le pasaría a la estabilidad fiscal de México con precios por barril menores a los 50 dólares?

El tema de las impresoras de tercera dimensión parece un asunto de ciencia ficción. No lo es. La revista The Economist lo denominó como la tercera revolución industrial. Imagina una máquina que por orden de una computadora puede crear un martillo o el tablero de un coche, usando materiales como resinas plásticas o fibras de carbono. Ahora imagina que además de "imprimir" volúmenes con precisión milimétrica, también puede añadir capas de material para crear circuitos electrónicos como los que tiene un teléfono o una computadora. La tecnología para hacer esto ya existe. ¿Qué ocurrirá con la industria automotriz mexicana si el costo de mano de obra para producir un automóvil es muy similar en Aguascalientes y en Yokohama?

Que no cunda el pánico. Este valiente mundo nuevo ofrece tantas oportunidades como accidentes. Si Estados Unidos evoluciona de importador a exportador de hidrocarburos, México requerirá de una reforma fiscal para despetrolizar sus finanzas públicas. Si las impresoras de 3D voltean de cabeza la industria de la manufactura, tendremos que forjar capital humano suficiente para competir globalmente con mano de obra altamente calificada. Estamos advertidos del sismo en el horizonte y el tapete. Aún hay margen para la acción. Ante un mundo que se transforma a velocidades inusitadas, el mayor riesgo es quedarse quieto.

Por Juan E. Pardinas, Periódico Reforma, 9 de Septiembre del 2012

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